domingo, 26 de febrero de 2012

5 reflexiones para un 5º aniversario


Este blog llega a su quinto aniversario con los deberes sin hacer (porque han pasado muchas cosas en las últimas semanas que me hubiera gustado comentar). Pero aquí está, otro año más, resistiendo la competencia interna de Facebook (Antonio Jesús García Conesa) y Twitter (@garciaconesa), y mi creciente falta de tiempo.
De forma muy breve, me ‘pondré al día’ con algunas reflexiones que tenía pendientes:

¿Un año en período de prueba?
Llegó la reforma laboral «agresiva», donde el abaratamiento del despido es quizá lo de menos, si lo comparamos con otras previsiones que son auténticas cargas de dinamita colocadas estratégicamente en pilares básicos del Derecho del Trabajo. ¿Convenios de empresa con preferencia sobre los de sector? ¿Pero alguien se cree que en determinadas empresas los trabajadores tienen capacidad, fuerza e independencia suficientes para negociar de tú a tú con el empresario? ¿Un año en período de prueba sólo porque la empresa tenga menos de 50 trabajadores, cuando los máximos están en 6 ó 2 meses, según que el trabajador sea o no técnico titulado? ¿Es que los empresarios pequeños necesitan 6 veces más tiempo que el resto para observar y valorar la capacidad y la aptitud del trabajador? ¿Por qué lo llaman período de prueba cuando quieren decir despido libre y gratuito? Hubiera sido más honesto llamar a las cosas por su nombre.

Restringir el derecho de huelga, cuando menos huelgas hay
Aprovechando el río revuelto de la crisis y de la reforma laboral, la patronal ha sugerido restringir el derecho de huelga. Pero llama la atención que esta propuesta se realice precisamente con la conflictividad laboral a la baja (ver). Es verdad que la huelga la tenemos todavía regulada por un decreto-ley del año 77, previo a la Constitución, y que ningún Gobierno de la democracia se ha atrevido a negociar y promover una nueva y necesaria Ley de Huelga. Pero de ahí a restringir las condiciones de su ejercicio, precisamente cuando menos se ejerce… Intentan disfrazar de necesidad lo que es puro y simple interés. Y aquí se ha visto claramente.

Acuerdo comercial UE-Marruecos
Sobre el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Marruecos, tan perjudicial para el campo murciano, cinco apuntes. Valcárcel ha dicho que hay que quitar la «careta» a los socialistas es este asunto. Veamos en realidad quién tiene más careta (o más cara):
1. El acuerdo actual se adopta en desarrollo del Acuerdo Euromediterráneo de Asociación comercial UE-Marruecos, que entró en vigor el 1 de marzo de 2000 y en el que ambas partes se comprometían a «crear gradualmente una zona de libre comercio» con 2012 como horizonte máximo.
2. El Consejo de Ministros de la UE está dominado por la derecha, ya que los conservadores gobiernan en una mayoría de Estados miembros (Francia y Alemania, entre ellos). Hubiera bastado que Rajoy convenciera a sus ‘compañeros’ de partido europeos para frenar o suavizar el actual acuerdo.
3. El Partido Popular Europeo (PPE) tiene mayoría en el Parlamento Europeo. Si el PPE no hubiera querido, el acuerdo no se hubiera aprobado.
4. Utilizando su mayoría, el PPE ha tumbado en el Parlamento Europeo una enmienda socialista que pedía compensaciones económicas para resarcir a los agricultores más afectados por la aprobación del acuerdo UE-Marruecos.
5. Valcárcel es el Vicepresidente Primero del Comité de las Regiones de la UE y presume de influencia en Bruselas, donde dicen que acabará su carrera política. Sin embargo, a pesar de su posición en este órgano comunitario y de su supuesto peso en Bruselas, no ha sido capaz de frenar o suavizar este acuerdo.


Una buena iniciativa, con muchas dudas y riesgos
El Gobierno ha anunciado un plan de pagos para que los bancos adelanten a los proveedores de las Administraciones públicas el importe de sus facturas pendientes de cobro. De momento quedan muchas dudas en el aire, aunque la idea es buena y positiva para tantas pequeñas y medianas empresas que sufren la morosidad de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos (de unos más que de otros, no lo olvidemos nunca). ¿Quién asumirá el coste financiero de esta operación? ¿Existe el riesgo de que algunos alcaldes se ‘relajen’ al no tener la presión de los acreedores, y vuelvan a gastar más de la cuenta? Para evitar este riesgo les van a exigir que presenten un plan de ajuste; pero, cuidado, que sin las exigencias y controles necesarios estos planes se pueden quedar en papel mojado. Precedentes hay. En cualquier caso, no vayamos a confundir a nadie: con este plan, ni el Estado paga, ni los Ayuntamientos dejan de deber. Se trata simplemente de transformar deuda comercial en deuda financiera. Sólo habrá cambios de acreedor… y, de momento, muchas dudas por despejar.

Adiós a Público
Quien no podrá celebrar su quinto aniversario, al menos en su edición de papel, es el diario Público, que cierra después de cuatro años y medio. De vez en cuando lo compraba y el viernes lo hice sin ser consciente de que era su último número. Reconozco que con frecuencia su línea editorial se me quedaba algo a la izquierda. Pero su voz era necesaria ahora que las ortodoxias, todas, se revelan cada vez más cuestionables. Público estaba a la izquierda del PSOE sin ser anti-PSOE. Esa era, para mí, su gran virtud y su inestimable contribución a la unidad plural del centro-izquierda español. Pero, valoraciones ideológicas aparte, lo bochornoso es ver cómo en el periódico La Gaceta, de Intereconomía, se celebraba impúdicamente su desaparición. Como decía Juan Ramón Lucas en Twitter, «lo patético es que en breve él quizá lleve el mismo camino». Público continuará, al menos de momento, en su edición digital
Este blog también continuará, deseando que sigáis ahí, queridos lectores, durante el próximo lustro. Gracias.

jueves, 9 de febrero de 2012

El foco

El Telediario de ayer, miércoles, dedicó quince minutos largos a informar sobre el debate celebrado en el Congreso de los Diputados esa misma mañana, en el que Rajoy se enfrentaba por vez primera a un Rubalcaba convertido ya en Secretario General del PSOE. Son tantos los grupos políticos que hay en la cámara en esta legislatura, que a poco que se quiera dar un pequeño corte de sus intervenciones se tiene que ampliar el espacio informativo dedicado a las sesiones parlamentarias. Además, el debate de ayer tenía especial importancia informativa. En cualquier caso, me parece estupendo que los medios de comunicación ―y especialmente la televisión pública― sean generosos con el tiempo dedicado a la información política. Hace falta, a pesar de todo.
En ese tiempo dedicado por la televisión estatal al debate parlamentario, millones de españoles pudieron ver la confrontación de ideas y argumentos entre el Presidente del Gobierno y los líderes de la oposición. Igual ocurrió con los informativos de cadenas privadas, en las principales emisoras de radio, en los cinco o seis periódicos de tirada nacional y en las páginas de nacional y de opinión de los diarios regionales. Hoy nos desayunamos con los malos presagios de Rajoy, con los reproches y las propuestas de Rubalcaba, y con otros muchos datos y opiniones sobre política nacional e internacional que nos ofrecen los medios. Y esas palabras y esos datos se comentarán en el bar de la esquina con el primer café de la mañana, en las paradas para almorzar de los trabajos y en la mesa familiar a la hora de la comida. Se comentarán mucho o poco, a veces con más profundidad y otras con menos. Pero se comentarán. Rajoy dijo ayer en el Congreso que a finales de año habrá más paro todavía; algo que para algunos será motivo de decepción y reproche, y para otros la inevitable consecuencia de la herencia recibida. Pero, ¿quién habla de la última sesión de control al Gobierno en la Asamblea Regional? ¿En qué bar de Fuente Álamo se comentan, con el primer café de la mañana, las decisiones adoptadas la semana pasada en el Pleno del Ayuntamiento?
Hoy, la mayor parte del dinero público lo administran las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos. Son también estas Administraciones las que gestionan los servicios más importantes, como la Sanidad y la Educación: las que inciden de una forma más directa en el bienestar de los ciudadanos. Y no hablemos ya de carreteras, turismo, comercio o servicios sociales, por citar sólo algunas competencias regionales. Sin embargo, después de 33 años de democracia y de Estado de las Autonomías, los españoles seguimos realizando nuestras reflexiones y valoraciones políticas en un marco casi exclusivamente nacional. No terminamos de ver la trascendencia política de lo que hay por encima del Estado (la Unión Europea, el mundo global), ni la enorme importancia política y presupuestaria de lo que hay por debajo (Comunidades Autónomas y Ayuntamientos). Por supuesto que hay gente que lee los periódicos regionales y locales, y que tiene una posición sobre los principales asuntos de la actualidad autonómica y municipal; pero son una minoría en el conjunto de la población. Para una mayoría de españoles, y no digamos ya de murcianos, el foco de su opinión política se dirige casi en exclusiva hacia Madrid.
En esto es determinante la preeminencia de los medios de comunicación de ámbito nacional sobre los regionales y locales. Son aquéllos los que, en definitiva, forjan una opinión pública orientada a la política nacional en una proporción muy superior a la que correspondería por peso político y presupuestario. Pero también, quizá, dejó su huella el caudillismo del «régimen anterior»: es un solo hombre ―entonces Franco, ahora el Presidente del Gobierno de turno― el timonel de la patria, el que la conduce personalmente al éxito o al fracaso con sus providenciales decisiones.
Esta incorrecta (o desproporcionada) focalización nacional del debate político conduce a resultados como la conversación escuchada por un amigo en el Hospital ‘Santa Lucía’ de Cartagena. Estando en cola para pagar el tiquet del aparcamiento ―que es de pago por decisión de nuestro Gobierno regional―, un hombre de mediana edad le dijo a su mujer: «¡Esto es lo único que nos han dejado los socialistas y el hijoputa de Zapatero: pagar, pagar y pagar!». Y eso después de 30 años de autonomía en la Región de Murcia, de 16 años de gobierno del Partido Popular con Valcárcel al frente de nuestra Comunidad Autónoma; y después de 10 años desde que se transfirieron las competencias sanitarias a Murcia. El hospital lo habrá construido la Comunidad Autónoma y habrá sido su Gobierno el que haya decidido ―con sus motivos, los que sean― que el aparcamiento sea de pago. Pero hay que ver cuánto da de sí el Principio de Culpabilidad Universal de Zapatero, que todo lo cubre más allá, incluso, de su muerte política (gracias al incuestionable derecho de herencia). Y qué cómodos están algunos en sus responsabilidades regionales y municipales, después de 16 años, lejos del foco fiscalizador de la opinión pública mayoritaria.
Corregir esto debe ser un objetivo irrenunciable para quienes estamos en la oposición en zonas de penumbra informativa; no sólo por nuestros legítimos intereses electorales, sino también por la salud de la democracia. Sin foco no hay opinión pública; sin opinión pública no hay una completa rendición de cuentas; y sin ésta, la democracia languidece, se atrofia y enferma.