domingo, 8 de enero de 2012
Un gran partido-plataforma para la izquierda y el centro-izquierda
Después de las derrotas de mayo y noviembre, algunas voces en el PSOE hablan de «girar a la izquierda» como forma de volver a conectar con el electorado perdido en los últimos años. Hablan de recuperar valores, principios y programas que recuperen una esencia que unos llaman socialista y otros, socialdemócrata.
Podría estar de acuerdo con ellos, si no fuera porque creo que el PSOE debe girar a la izquierda y al centro al mismo tiempo. Sí, están leyendo bien: girar a la izquierda y al centro a la vez. Es algo perfectamente posible si, aceptando que debemos definirnos ideológicamente en lo esencial, entendemos que definir, cuando tiene el sentido de remarcar, de dar nitidez, no implica necesariamente restringir.
El PSOE debe girar a la izquierda por las razones que muchos ya han expuesto. Los 11 mitos económicos que ya no sirven para 2012, publicados el sábado en Público, dan una buena muestra de que hay margen para ese giro en política económica. Una crisis causada por la desregulación, la especulación y el desbocamiento de los mercados al amparo de principios defendidos por la derecha neoliberal no puede saldarse con más neoliberalismo y el desmantelamiento de un Estado del Bienestar que no está en la génesis de la crisis.
Pero el PSOE también debe girar al centro en el sentido de abrazar con más determinación valores como el esfuerzo, el emprendimiento, la seguridad, la eficiencia y la responsabilidad. Valores que no podemos dejar en monopolio del Partido Popular, ni enterrar bajo un programa demasiado postmaterialista para tiempos de crisis. La imagen que hemos podido transmitir a millones de españoles es que, mientras el país se desangraba por la destrucción de empleo, el PSOE andaba preocupado por cosas como el orden de los apellidos.
No es que el Partido Socialista se haya desentendido de esos valores que ahora reivindico. Los hemos atendido, sí, pero sin hacerlos nuestros, sin incorporarlos suficientemente a nuestra identidad política. En estos ocho años el PSOE ha hecho una buena política de seguridad ciudadana, pero ésta no ha formado parte de nuestro discurso político, cuando además es un valor perfectamente modulable con nuestros principios. ¿O no es social incrementar las plantillas de Policía Nacional y Guardia Civil para garantizar una seguridad para todos y no sólo para aquellos que pueden pagársela privada? Otro ejemplo. Con el PSOE se ha producido el mayor avance en derechos para los trabajadores por cuenta propia: la aprobación del Estatuto del Trabajo Autónomo, la extensión de derechos laborales a los autónomos económicamente dependientes, más y mejores coberturas de la Seguridad Social… Y, sin embargo, salgamos a la calle y comprobaremos lo lejos que estamos de ser «el partido de los autónomos» o siquiera un partido con el que se identifique y se sienta cómoda una parte significativa de autónomos.
Articular ese doble giro a izquierda y centro requiere un partido plural en el que coexistan y debatan democráticamente distintas sensibilidades ideológicas de la izquierda y el centro-izquierda. Un partido que, dentro de unos valores y principios comunes, estables y bien definidos, vaya adaptando su programa político a las necesidades y demandas mayoritarias de la sociedad española y también, por qué no, a la coyuntura política, social y económica del país. Es la democracia dentro de la democracia y el pluralismo político dentro del pluralismo político.
En Europa encontramos muchos ejemplos de unidad e integración en organizaciones de amplio espectro ideológico en el centro-izquierda. Podemos hablar del Partido Laborista británico, sin alternativa parlamentaria a su izquierda. Podemos fijarnos en el Partido Socialista francés, donde sus candidatos a las primarias representaban no sólo distintas opciones personales de liderazgo, sino también diferentes propuestas programáticas dentro de unos valores y principios comunes. Otro ejemplo de integración, quizá el más claro, lo encontramos en il centrosinistra italiano representado por el nuevo Partido Democrático, en el que se han integrado desde excomunistas procedentes del antiguo PCI hasta la Democracia Cristiana, pasando por socialistas de diversa índole. Eligieron a su Secretario Nacional mediante primarias abiertas a simpatizantes y hoy son el partido europeo con mayor número de militantes. El propio Partido Socialista Europeo es un ejemplo de integración de sensibilidades ideológicas diversas, pero, sobre todo, el Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo (S&D).
Ninguno de estos partidos y organizaciones tienen que ser el modelo exacto a seguir por el PSOE. En todas ellos podremos encontrar virtudes para imitar y errores que evitar. Pero sí refuerzan una idea que debemos tener clara: frente a un centro-derecha unido y plural, un centro-izquierda unido y plural. El bipartidismo resultante será un mal menor, si lo comparamos con el multipartidismo asimétrico que ha dado al PP una mayoría absoluta aplastante, con menos votos que los obtenidos por el PSOE en su mayoría simple de 2008. Se trata de una unidad más necesaria que nunca, ahora que neoliberales y neocons pretenden imponer su programa de máximos utilizando la crisis como pretexto.
Esa necesaria integración de la izquierda y el centro-izquierda necesita de una gran organización que aúne la cohesión y la disciplina interna propias de un partido, con la capacidad de inclusión menos formal de las plataformas. Es necesario abrirnos con nuevas vías de participación y organización (ya hay propuestas encima de la mesa en este sentido) y, sobre todo, integrar a independientes de izquierda y centro-izquierda en todos los ámbitos de la acción política, incluidas las candidaturas.
Para ello es necesario un ejercicio de generosidad en tres sentidos. En primer lugar, generosidad a la hora de aceptar que los programas y la acción política del partido no siempre va a coincidir de forma exacta con nuestros planteamientos y convicciones personales. Para construir un partido de amplio espectro ideológico debemos primero instalar el gran angular en nuestras cabezas. Una vez leí en Facebook el comentario de un militante, que decía más o menos así: «Pedí la baja del partido cuando le concedieron la Medalla de Andalucía a la Duquesa de Alba. Tres años después, volví a afiliarme». Con planteamientos así no vamos a ninguna parte.
En segundo lugar, debe haber la generosidad necesaria para favorecer la renovación de líderes y cuadros intermedios y el natural relevo generacional. Complementariamente, debe establecerse en la organización una cultura del reingreso que permita volver a la primera línea a aquellas personas que, en su día, dieron generosamente un paso atrás, pero cuya experiencia pueda de nuevo ser útil al partido y a la sociedad.
Pero también es imprescindible la generosidad para el trabajo. Con frecuencia se escuchan voces pidiendo voz y protagonismo a las bases del partido. Y no les falta razón. Pero no basta con repetir eso como un mantra. También hay que lanzar un mensaje complementario a esas bases: hay que trabajar más por el partido, y hay que hacerlo sin esperar nada a cambio. El discurso no sirve si no se complementa con el trabajo. Ora et labora. Porque si no trabajamos, no llegamos, no convencemos. Indignarse está muy bien, pero luego hay que trabajar.
Solemos decir que el PSOE es el partido que más se parece a España y a los españoles. ¿Estamos seguros? Trabajemos para que esto sea cierto abriendo el partido orgánica e ideológicamente. ¿Qué sentido tiene una mayor democracia interna si no hay margen de ideas para debatir y decidir? Para ser grande es necesario tener grandeza y amplitud de miras. Enrocarse es encerrase. Esa no puede ser la salida.
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4 comentarios:
El destartalado vehículo que iba a llevarnos a mejor puerto desborda su capacidad, pero eso se remedia apretándose más los viajeros: lo malo es que no aparezcan ni el encargado de llevarnos ni los suplentes. El señor Rajoy, que quizá domine el itinerario aunque desconozca algunos vericuetos, ha ordenado poner en la aislada cabina el conocido letrero de «Prohibido hablar con el conductor». Es una esfinge, pero ya sabemos que ninguna tiene secretos duraderos.
Por su parte, que son más de dos, quienes aspiran a hacerse cargo del volante tienen de momento otras aspiraciones. Tanto Rubalcaba como Carme Chacón profesan la misma idolología, pero tienen ideas distintas, ya que siempre es más fácil y más consolador leerse el prospecto de una medicina que tragarse el específico que anuncia.
A trancas y barrancas, hay que procurar que el incomodo autobús siga adelante, pero es necesario que lleguen a un mínimo acuerdo quienes los conducen por turno. No digo los pasajeros, que nunca pintamos nada. Lo más que pedimos, cuando hay muchas curvas, es que el ómnibus nacional se pare de vez en cuando. No queremos apearnos. Es solo para vomitar.
Amigo Antonio, siempre estamos en lo mismo, "a Dios rogando y con el mazo dando".
Estamos como siempre, "cambiemos todo, para nada cambie".
Siguimos como siempre, "somos de izquierda pero hacemos políticas de derecha"
Somos/sois el partido que más conecta con la sociedad, pero para vosotros a la hora de la verdad, no miráis al pueblo, miraiís a la clase financiera y liberal, antes que al mismísimo pueblo.
Lo dicho, "cambiemos todo, para nada cambie".
La mujer del cesar…..y bla, bla,
Saludos de Andrés Barcelona
REFLEXIONES DE UN SIMPATIZANTE
Me decido a escribir estas notas después de escuchar la intervención de Carme en Almería.
Transparencia, coherencia, respeto, participación, volcaros a la sociedad, rendir cuentas, debate, democratización del liderazgo, etc.
La sensación desde la sociedad y esto es real, es que los políticos están muy, muy alejados de la realidad de lo que pasa en la calle, y es que solo en campaña electoral os dignáis a bajar a nuestro nivel y el resto del tiempo os dedicáis a pelearos entre vosotros y a decidir cosas sin mucho conocimiento de causa, si que consultáis posiblemente pero no con gente que esté a pie de calle, primera propuesta que os mando, articular algún método para encontrar los problemas reales de la gente consultándonos directamente.
Vosotros mismos decís que haber perdido las elecciones es por no explicar las cosas adecuadamente y por no tomar medidas a su tiempo, y también por la imagen que tiene el PSOE a nivel local que parece que es una élite que solo se dedica a repartirse los cargos, te pongo el ejemplo de la Región de Murcia en donde el partido esta resquebrajándose, siempre son las mismas caras y estamos hartos de que no hagan nada, pienso que deberíais de tomar medidas y si los máximos dirigentes van perdiendo sucesivas elecciones y número de votos, no consentir que sigan en sus cargos y dejen paso a nueva gente e ideas, esto en la actualidad es imposible. Todo funciona por “familias” y si alguien aporta algo nuevo se deshacen de él, esto ha pasado en Cartagena, investigad.
Pienso que hay que acabar con la dependencia de lo local a lo regional o a lo nacional, independencia para organizarse y poder decidir qué es lo que hay que hacer en cada sitio que solo son capaces los compañeros a nivel local, es como hacer multitud de PSC en las diferentes localidades.
Es increíble que mi ciudad que es Cartagena lleve 20 años de PP, en los barrios obreros sale por mayoría absoluta (60%), es increíble cuando no hace tantos años había mayoría socialista, esto se lo han ganado a pulso los que dominan el partido desde hace esos 20 años. Además nadie los conoce a nivel popular, puedes investigarlo también. No sería bueno, pero creo que se puede extrapolar a muchos sitios.
Desde luego es totalmente imprescindible un giro ha políticas de izquierda, lo contrario es lo que ha alejado a muchísima gente de ir a votaros el 20N, tenéis que ser muy claros y enérgicos. No seáis tan “listos” de ese giro hacerlo desde dentro, abriros y escuchad, pero desde abajo porque con mucha frecuencia no coincide con las necesidades reales de los ciudadanos y con los tiempos que se avecinan necesitamos políticas de izquierda de verdad.
Tengo la sensación que entramos en una “nueva era” y no va a ser una era agradable ya que los mercados y el capital pretenden hacerse no solo con el dinero sino también con el poder político, y acabar con las diferentes conquistas en el estado de bienestar y en el mundo laboral, los empresarios se están haciendo fuertes y a lo peor llegamos tarde a ponerles freno, te pongo un par de ejemplos reales, empresario de hostelería que descuenta días de vacaciones a cuenta de una fiesta nacional, o empresario que le dice al trabajador que tiene que recuperar los horas perdidas del día anterior al haber sufrido un corte de luz en el comercio. Es para sublevarse o no.
Se me quedan un montón de cosas por decir, en un comentario con los amigos decimos que habría que revisarlo todo desde “la A a la Z”.
Un saludo,
bueno creo que un giro hacia la izquierda hace que algunos se molesten pero pues se ve como una buena opcion para recuperar a esas personas que han perdido.
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