martes, 13 de septiembre de 2011
Sobre la reforma constitucional
Llego un poco tarde con mi opinión sobre la reforma del artículo 135 de la Constitución. Tengo la sensación de que todo el mundo ha dicho ya lo que tenía que decir sobre este asunto. Por eso no me extenderé demasiado en argumentos que otros han planteado ya. Por ejemplo, que el déficit no tiene ideología o que las puede tener todas (como demostró Ronald Reagan, bajando los impuestos a los ricos e incrementando el gasto militar de EE UU, y como ha demostrado también la alcaldesa de Fuente Álamo, gastando muy por encima de los ingresos del Ayuntamiento). O que el equilibrio presupuestario puede conseguirse tanto por la vía del gasto (reduciéndolo) como por la vía de los ingresos (incrementándolos con un sistema fiscal adecuado y luchando contra el fraude en un país donde la economía sumergida ronda el 20%). Me centraré en rebatir un argumento concreto que se ha venido utilizando en contra de esta medida: el de la «ideología constitucionalizada».
La reforma del artículo 135, tal como finalmente se ha planteado, supone una regulación suficientemente flexible para que dentro de ella quepan políticas económicas de diversa orientación ideológica. La intervención de Rubalcaba, negándose a que figurara una cifra concreta en la Constitución, ha sido clave para garantizar esa flexibilidad.
No obstante, muchos afirman que esta reforma significa constitucionalizar un planteamiento ideológico neoliberal. Iñaki Gabilondo dijo el otro día en su videoblog que, con esta reforma, «la Constitución española estrena por primera vez un contenido ideológico». Discrepo de esta opinión. Nuestra Carta Magna está llena de preceptos de contenido ideológico. Y no son pocos ―quizá la mayoría de ellos― los que, aun siendo aceptados por todas las fuerzas políticas democráticas, responden a planteamientos o reivindicaciones que históricamente tuvieron su origen en la izquierda y que, una vez consagrados en la Constitución, impedirían el desarrollo de un programa neoliberal de máximos. Hay muchos ejemplos, pero me limitaré a citar unos cuantos empezando por la propia calificación de España como Estado social (artículo 1.1), que entronca con sensibilidades ideológicas de centro-izquierda (socialdemócratas) y de centro-derecha (democristianos), pero que choca con la concepción neoliberal del Estado mínimo. Otro ejemplo claro lo encontramos en el artículo 9.2, que consagra la idea de libertad como no dominación, frente a la concepción derechista de libertad como no injerencia. La función social de la propiedad como límite a este derecho (artículo 33.2) o la progresividad del sistema tributario (artículo 31.1) son principios ampliamente aceptados desde hace décadas por todas las ideologías democráticas, pero traslucen concesiones a la izquierda en sus orígenes. Concesiones que se observan más nítidamente en el reconocimiento del carácter vinculante de los convenios colectivos (artículo 37.1) o en la huelga, elevada nada menos que a la categoría de derecho fundamental por el artículo 28.2. Por su parte, los artículos 40 y 50 impedirían que un eventual Tea Party español privatizara las pensiones, sustituyendo el actual sistema público de reparto por uno de capitalización gestionado por bancos y aseguradoras. Como vemos, hay mucha «ideología constitucionalizada» y, si nos atenemos a su origen histórico, más de izquierdas que de derechas.
Pretender que el Estado del Bienestar sea sistemáticamente deficitario y que su gasto corriente tenga que financiarse en los mercados es poco coherente. Por el contrario, su mejor garantía es el equilibrio financiero, por dos motivos: primero, porque en el futuro los fondos que deban destinarse al pago de intereses podrán dedicarse a inversiones y gasto social; y segundo, porque la quiebra de las Administraciones públicas ofrece a la derecha una coartada perfecta para reducir derechos sociales y para privatizar la titularidad o la gestión de servicios públicos esenciales (reducción y privatización que, esos sí, son objetivos ideológicos).
Insisto en afirmar que el principio de equilibrio presupuestario no tiene ideología. Pero, aunque así fuera, ¿cuál sería el problema? Igual que la derecha fue aceptando a lo largo del último siglo y medio la evidencia histórica de que el castigo penal de la huelga no era un camino viable para alcanzar la paz social, o que la función del Estado no podía limitarse a garantizar la seguridad exterior e interior y el cumplimiento de los contratos, tampoco pasa nada si la izquierda se aviene a reconocer que, en el actual escenario financiero global, el déficit estructural y el incremento del endeudamiento pueden lastrar el crecimiento económico de un país y poner en peligro su Estado del Bienestar. Al fin y al cabo, la mejor forma de luchar contra el usurero es no necesitando su dinero. Es de sentido común.
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8 comentarios:
Vaya, no sé qué pensar. Primero pones a la luz lo de izquierdas que es la Constitución y al final terminas haciendo apología de una medida que, aunque sea de derechas y lo reconoces, te parece necesaria. Uff, qué lio. Y ahora Rubalcaba pretende hacer más política socialdemócrata, es decir, se siente más de izquierdas que nunca. Yo ya no sé ni cómo me siento.
El día en que los políticos sean responsables de la deuda que contraigan las imstituciones pueden pasar dos cosas, una que a los abrazafarolas ya no les interese la política, y otra, que por fín el ciudadano vea que por fín parezca que se ahorra de verdad.
Porque por ejemplo mucho cambio climático y ahorro de energía y tal y cual , pero luego por ejemplo tenemos un monton de alumbrado público que mas bien le harían falta a algunos para alumbrarse el cerebro, y como este ejemplo, miles que cada uno de nosotros tenemos...
Al primer anónimo:
Lío, ninguno. Lo que he querido decir es que el déficit no tiene ideología, aunque sí pueden tenerla las políticas públicas que lo causan, que pueden ser de diversas orientaciones (guerra preventiva, gasto social, bajada de impuestos, keynesianismo, populismo...).
No obstante, como hay quienes se empeñan en atribuir esta reforma a la derecha y en rasgarse las vestiduras al considerar que se ha "constitucionalizado" una ideología, he querido relativizar el argumento demostrando que en muchas otras ocasiones se han "constitucionalizado" planteamientos ideológicos de la izquierda.
Hola Antonio,
¡No todo el mundo, todavía faltaba yo por opinar! Te invito a leer mañana sábado mi reflexión sobre la reforma en La Opinión de Murcia o a partir del domingo en mi blog.
¡Que tengas un buen curso!
Antonio, cualga esto al lado de la noticia de Marques, es de justicia, no?
http://www.laverdad.es/murcia/v/20110920/comarcas/fiscal-pide-prision-exalcalde-20110920.html
Pues ahí lo tienes. Pero no entiendo qué tiene que ver una cosa con la otra para ponerlas en el mismo plano, en Fuente Álamo.
Este Sr. Valverde no fue candidato a la alcaldía de FUENTE ÁLAMO; no fue durante cuatro años portavoz dE un Grupo Municipal en el Ayuntamiento de FUENTE ÁLAMO; ni ha sido, hasta 2005, Presidente local de un partido en FUENTE ÁLAMO.
Por tanto, desde el punto de vista político o periodístico, no creo que esa noticia tenga un interés especial o específico en FUENTE ÁLAMO.
En lo que se refiere al caso Marqués, nos hemos limitado a redifundir un artículo publicado previamente por un periódico supuestamente serio y poco sospechoso de ser contrario a los intereses del Partido Popular. Y lo hemos hecho (en la parte que hemos redactado nosotros, en la portada de nuestro boletín) en un tono respetuoso con la persona y con el principio de presunción de inocencia.
Otra cosa es que, sólo con los hechos admitidos por el propio Marqués ante el juez, los ciudadanos de Fuente Álamo puedan hacer una valoración política de quien estuvo a punto de convertirse en su Alcalde. Valoración que será positiva para quienes piensen que manejar el dinero negro a espuertas y hacerlo al tiempo que se ocupa un cargo público es algo digno de elogio.
que opinión tienes sobre este tema
http://www.murcia.com/region/noticias/2011/09/15-huelga-intermitente-trabajadores-servicio-limpieza.asp
Sobre la huelga intermitente que han anunciado los trabajadores de La Generala, tengo las siguientes opiniones:
1. Que estos trabajadores tienen todo el derecho y la legitimidad para declararse en huelga si se les adeudan dos nóminas atrasadas (lo raro es que no la hayan hecho antes, después del año que llevan).
2. Hay que reconocerles el gesto de hacerla de forma intermitente (un día a la semana) para perjudicar lo menos posible a los ciudadanos.
3. Probablemente el Ayuntamiento no le deba ya dinero (o no tanto como antes) a La Generala, después de que esta empresa haya podido cobrarse o compensarse con cargo al canon anticipado del contrato del agua, de la que a su vez es adjudicataria junto con Gestagua en una UTE.
4. Sorprende que La Generala tenga capacidad financiera para entrar en el negocio del Agua, y no la tenga para pagar con puntualidad los salarios de sus trabajadores.
5. El Ayuntamiento de Fuente Álamo, como titular originario del servicio, debe también velar por los derechos de los trabajadores de la recogida de basuras y limpieza viaria, exigiendo a la empresa el pago puntual de sus salarios, especialmente ahora que la cuenta con la empresa concesionaria podría estar prácticamente saldada.
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