viernes, 31 de diciembre de 2010
2010
viernes, 24 de diciembre de 2010
miércoles, 22 de diciembre de 2010
83 décimos del 79250
No. No me ha tocado ningún premio importante de la lotería, y mucho menos 83 décimos del 79.250, premiado este año con el Gordo de Navidad. Si eso fuera así, probablemente no estaría ahora escribiendo esta entrada. Hablo de los 83 décimos del Gordo por otra razón. Cuando decimos que el Ayuntamiento de Fuente Álamo debe en torno a 25 millones de euros, entre bancos y proveedores, mucha gente se puede quedar indiferente ante una cifra astronómica que se sale, y mucho, de sus parámetros cotidianos. Resulta difícil de concebir para quien se maneja habitualmente en una economía doméstica. Pero si, en un día como hoy, la traducimos a décimos de lotería, quizá se entienda mejor:
Para saldar sus deudas, el Ayuntamiento de Fuente Álamo habría tenido que jugar 83 décimos del 79.250
Lo digo así por si sirve para que algunos empiecen a tomar conciencia de lo que estamos hablando, que no es ninguna broma.
No le han tocado. Pero al menos nos queda el consuelo de desearle a nuestro Ayuntamiento “salud” democrática para los próximos años.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Preguntas y respuestas
domingo, 12 de diciembre de 2010
El índice de Cameron

Como un primer intento de superar esta limitación, la ONU viene elaborando desde 1990 el índice de desarrollo humano (IDH) que mide el desarrollo de los países integrando tres variables: esperanza de vida, nivel educativo y PIB per cápita en paridad de poder de compra.
Pero incluso el IDH parece demasiado simple como para valorar los muchos matices del bienestar humano, y ya se escuchan voces muy cualificadas que piden ir más allá. Lo llamativo es que esas voces salgan desde las propias instancias del poder y ―lo que sorprende aún más― que provengan de mandatarios liberal-conservadores. En plena crisis, ellos pueden permitirse el lujo de hacer propuestas de este tipo sin que ser acusados de desatender el bienestar material que procura el empleo y la renta. Primero fue Sarkozy, después la Comisión Europea, y ahora es el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, quien ha propuesto medir la felicidad de los ciudadanos británicos. Pero me puedo imaginar el diluvio que le caería a Zapatero si se le ocurriera hacer alguna propuesta del tipo «medir la felicidad de los españoles». Cierto es que cuando no se tiene trabajo y no se llega a fin de mes, no hay muchas variables cualitativas que valgan. Pero eso no significa que España, como país, tenga que renunciar a una reflexión cada vez más amplia y que, como vemos, no causa ningún sonrojo a los líderes de la derecha europea.
Hace unas semanas me encontré con un amigo que acababa de encontrar un nuevo trabajo. Llevaba muchos meses en paro después de perder su empleo en una constructora. Me dijo que ahora ganaba menos que en su antigua ocupación, pero que estaba bien: la empresa está a tres minutos de su casa, el trabajo le gusta y todos los días come en casa con su mujer y sus hijos. Encontré a mi amigo satisfecho, cobrando menos que antes, pero contento. Me imagino que causas de satisfacción como esas ―la de estar a gusto en el trabajo y a tres minutos de casa― son las que quiere medir Cameron. El PIB, desde luego, no valora esas cosas. Durante los últimos años de bonanza, el PIB subía al mismo ritmo que el consumo de ansiolíticos y pastillas para dormir. No había crisis, pero algo estaba fallando.
sábado, 4 de diciembre de 2010
El auténtico "Sindicato del Crimen"
Este año me voy a adelantar al día 6 y, aunque resulte paradójico a la vista de los últimos acontecimientos, voy a recordar el artículo 28, que consagra la libertad sindical y el derecho de huelga.
Artículo 28
1. Todos tienen derecho a sindicarse libremente. La Ley podrá limitar o exceptuar el ejercicio de este derecho a las Fuerzas o Institutos armados o a los demás Cuerpos sometidos a disciplina militar y regulará las peculiaridades de su ejercicio para los funcionarios públicos. La libertad sindical comprende el derecho a fundar sindicatos y a afiliarse al de su elección, así como el derecho de los sindicatos a formar confederaciones y a fundar organizaciones sindicales internacionales o afiliarse a las mismas. Nadie podrá ser obligado a afiliarse a un sindicato.
2. Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La Ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad.
Lo hago porque no hay peor forma de pisotear un derecho constitucional que hacer de su "ejercicio" un auténtico acto criminal (presuntamente, ya veremos), como está ocurriendo con la ilegal, burtal e injustificable "huelga" de los controladores aéreos. Bochornoso e intolerable. Espero que haya consecuencias y que sean ejemplares.













