viernes, 31 de diciembre de 2010

2010

Acaba 2010 y la crisis continúa, con sus extraños vaivenes y su injusto reparto de responsabilidades. Al comenzar el año, Valcárcel nos invitó a «diseñar la Región de Murcia durante la próxima década», con su iniciativa “Hitos 20-20”, aunque ahora lo acaba con preocupaciones de más corto plazo. Autonomía y responsabilidad, dos caras de la misma moneda. Que cada palo aguante su vela. Ha sido un año en el que se ha escrito mucho sobre la desafección de los ciudadanos hacia la política y sobre la «condena social de los políticos». Cuidado, que es un círculo vicioso, una pescadilla que se muerde la cola. Este blog cumplió tres años, y ya va camino de los cuatro, con 362 entradas publicadas y 2.691 comentarios. Que no decaiga. En una de ellas tuve que explicar a un estudiante que en política no basta con «hacer cosas», que también es importante qué se hace, cómo, a qué precio y con qué dinero. Miguel Delibes se fue con el Sr. Cayo. Ya nadie podrá disputarse sus votos. Afortunadamente, otro gran escritor ha conseguido un premio que injustamente se le venía negando desde hace años. Vargas Llosa ya es Premio Nobel de Literatura, y voy a terminar el año leyendo su interesantísima autobiografía El pez en el agua. También tuve que explicar que la abundancia de funcionarios en la política española tal vez no sea una mala cosa, sino todo lo contrario. Y que debemos dar la bienvenida a Mr. Marshall, pero sin despistarnos demasiado con los festejos. Llegó Alberto Espinosa, un estudiante de periodismo, y me hizo mi primera entrevista: «ser murciano y socialista es tan difícil como necesario» fue el titular seleccionado. Y es que algunos medios de comunicación nos lo ponen cada vez más difícil. Pero con dificultades y todo hicimos unas primarias ejemplares, elegimos a una gran mujer como candidata a la Presidencia de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, y cumplimos 100 años, los que han pasado desde que se formaron los primeros comités socialistas en Murcia y Cartagena. Es tiempo de recuperar con orgullo la memoria, sin caer en melifluas autocomplacencias. La alegría sin cortapisas llegó cuando la selección española levantó la Copa del Mundo. Qué pronto se pasan las euforias. Menos mal que con los resúmenes periodísticos de final de año estamos rememorando aquel momento histórico que creíamos que nunca veríamos. Empezó septiembre y el PSOE de Fuente Álamo me encomendó encabezar la candidatura a la Alcaldía de Fuente Álamo en las próximas elecciones municipales. Serán en mayo de 2011, el año que comienza, un año de cambio como lo fueron 1979 y 1995, el año nuevo para el que os deseo lo mejor. ¡Feliz 2011!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

83 décimos del 79250

No. No me ha tocado ningún premio importante de la lotería, y mucho menos 83 décimos del 79.250, premiado este año con el Gordo de Navidad. Si eso fuera así, probablemente no estaría ahora escribiendo esta entrada. Hablo de los 83 décimos del Gordo por otra razón.

Cuando decimos que el Ayuntamiento de Fuente Álamo debe en torno a 25 millones de euros, entre bancos y proveedores, mucha gente se puede quedar indiferente ante una cifra astronómica que se sale, y mucho, de sus parámetros cotidianos. Resulta difícil de concebir para quien se maneja habitualmente en una economía doméstica. Pero si, en un día como hoy, la traducimos a décimos de lotería, quizá se entienda mejor:

Para saldar sus deudas, el Ayuntamiento de Fuente Álamo habría tenido que jugar 83 décimos del 79.250

Lo digo así por si sirve para que algunos empiecen a tomar conciencia de lo que estamos hablando, que no es ninguna broma.

No le han tocado. Pero al menos nos queda el consuelo de desearle a nuestro Ayuntamiento “salud” democrática para los próximos años.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Preguntas y respuestas

Hacía tiempo que venía pensando en abrir un apartado donde pudiera dar respuesta a preguntas concretas vuestras, al margen de lo tratado en la entrada publicada en cada momento. Al comprobar la creciente demanda de asuntos locales por parte de algunos lectores, me ha animado a crear tus preguntas, mis respuestas. Se trata de una página independiente, pero integrada en el blog, donde publicaré las preguntas que me vayáis enviando para intentar contestarlas en el plazo más breve posible. Tenéis tres opciones para enviarlas: por correo electrónico a antonio@psoe-fuentealamo.com, a través del apartado escríbenos que hay en nuestra página web www.fuentealamo.psoe.es o bien como comentario a la última entrada publicada, aclarando que se trata de una pregunta para este nuevo apartado. Podéis identificaros o permanecer en el anonimato, aunque me gustaría que, al menos, señalarais vuestra edad y vuestra localidad de procedencia. Como siempre en este blog, no publicaré ni responderé aquellas preguntas que sean ofesivas o calumniosas. Tampoco atenderé cuestiones relativas a personas o sociedades concretas, cuando no tengan interés político general. Os animo a participar. Estoy a vuestra disposición.

domingo, 12 de diciembre de 2010

El índice de Cameron

En los últimos años se viene cuestionando la idoneidad de medir el desarrollo y la prosperidad de un país atendiendo a parámetros exclusivamente económicos, como el Producto Interior Bruto (PIB) o la renta per cápita. Estas variables, aun siendo importantes, son insuficientes para medir el bienestar de los ciudadanos, especialmente en sociedades que ya han alcanzado un determinado nivel de riqueza material. Como advierte Subirats, el peligro del PIB como indicador es doble: primero, que mida mal lo que queremos describir; y segundo, que confundamos esa medición con lo socialmente deseable.

Un ejemplo ya clásico sobre este problema es el del atasco. Si una persona dedica una hora de su tiempo libre a leer, no contribuye a la subida del PIB. Pero si la pasa en un atasco, sí, porque contribuye a incrementar el consumo de combustible, que tiene valor económico. Basta comparar el placer de la lectura con el “placer” del atasco para comprobar la tosquedad del PIB como indicador de bienestar.

Como un primer intento de superar esta limitación, la ONU viene elaborando desde 1990 el índice de desarrollo humano (IDH) que mide el desarrollo de los países integrando tres variables: esperanza de vida, nivel educativo y PIB per cápita en paridad de poder de compra.

Pero incluso el IDH parece demasiado simple como para valorar los muchos matices del bienestar humano, y ya se escuchan voces muy cualificadas que piden ir más allá. Lo llamativo es que esas voces salgan desde las propias instancias del poder y ―lo que sorprende aún más― que provengan de mandatarios liberal-conservadores. En plena crisis, ellos pueden permitirse el lujo de hacer propuestas de este tipo sin que ser acusados de desatender el bienestar material que procura el empleo y la renta. Primero fue Sarkozy, después la Comisión Europea, y ahora es el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, quien ha propuesto medir la felicidad de los ciudadanos británicos. Pero me puedo imaginar el diluvio que le caería a Zapatero si se le ocurriera hacer alguna propuesta del tipo «medir la felicidad de los españoles». Cierto es que cuando no se tiene trabajo y no se llega a fin de mes, no hay muchas variables cualitativas que valgan. Pero eso no significa que España, como país, tenga que renunciar a una reflexión cada vez más amplia y que, como vemos, no causa ningún sonrojo a los líderes de la derecha europea.

Hace unas semanas me encontré con un amigo que acababa de encontrar un nuevo trabajo. Llevaba muchos meses en paro después de perder su empleo en una constructora. Me dijo que ahora ganaba menos que en su antigua ocupación, pero que estaba bien: la empresa está a tres minutos de su casa, el trabajo le gusta y todos los días come en casa con su mujer y sus hijos. Encontré a mi amigo satisfecho, cobrando menos que antes, pero contento. Me imagino que causas de satisfacción como esas ―la de estar a gusto en el trabajo y a tres minutos de casa― son las que quiere medir Cameron. El PIB, desde luego, no valora esas cosas. Durante los últimos años de bonanza, el PIB subía al mismo ritmo que el consumo de ansiolíticos y pastillas para dormir. No había crisis, pero algo estaba fallando.

sábado, 4 de diciembre de 2010

El auténtico "Sindicato del Crimen"

Con motivo del Día de la Constitución quería publicar, como cada año, alguna entrada sobre un artículo de nuestra ley fundamental. El año pasado lo hice con el artículo 16, relativo a la libertad religiosa y la aconfesionalidad del Estado, aprovechando la polémica sobre la presencia de crucifijos en las aulas de colegios públicos. Y en 2008 recordé que impedir la especulación es un mandato constitucional, como deja bien claro el artículo 47.

Este año me voy a adelantar al día 6 y, aunque resulte paradójico a la vista de los últimos acontecimientos, voy a recordar el artículo 28, que consagra la libertad sindical y el derecho de huelga.

Artículo 28

1. Todos tienen derecho a sindicarse libremente. La Ley podrá limitar o exceptuar el ejercicio de este derecho a las Fuerzas o Institutos armados o a los demás Cuerpos sometidos a disciplina militar y regulará las peculiaridades de su ejercicio para los funcionarios públicos. La libertad sindical comprende el derecho a fundar sindicatos y a afiliarse al de su elección, así como el derecho de los sindicatos a formar confederaciones y a fundar organizaciones sindicales internacionales o afiliarse a las mismas. Nadie podrá ser obligado a afiliarse a un sindicato.

2. Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La Ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad.

Lo hago porque no hay peor forma de pisotear un derecho constitucional que hacer de su "ejercicio" un auténtico acto criminal (presuntamente, ya veremos), como está ocurriendo con la ilegal, burtal e injustificable "huelga" de los controladores aéreos. Bochornoso e intolerable. Espero que haya consecuencias y que sean ejemplares.